
Italia, uno de los países más antiguos del mundo, ofrece una riqueza cultural y una calidad de vida ideal para todos los visitantes que desean hacer negocios en este país.
El atractivo de Italia como foco de posibles inversiones va más allá de las particularidades de su gente, cultura, gastronomía y riqueza turística en general.
Invertir en Italia puede ser ventajoso debido a que las inversiones extranjeras no tienen prácticamente restricciones. No existen restricciones para la repatriación de capitales o ganancias, ni siquiera para la destinada al pago de los acreedores extranjeros.
En Italia existen una serie de incentivos fiscales destinados a potenciar y fomentar la entrada de capital por parte del exterior y que están destinados en distintos sectores y actividades. Estas son ayudas al inversor más importantes:
Italia es un país con enormes atractivos y muchas oportunidades de inversión en viviendas de obra nueva, en zonas turísticas y zonas residenciales.
Los terrenos ofrecen altas rentabilidades, y como vimos anteriormente, el gobierno ofrece incentivos fiscales para el inversor.
Ingleses, franceses, austriacos y rusos son los extranjeros más interesados en invertir en Italia, haciéndose eco de la buena salud de que goza este país respecto a la rentabilidad de la inversión inmobiliaria, como demuestra el 15% de incremento en el número de inversores que solicitan una vivienda en este país, demostrando que Italia no es tan solo un precioso destino turístico sino también una fuente de ingresos para el inversor.




































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